El tandilense dio todo en las 3 horas y 58 minutos de juego ante el escocés Andy Murray por los cuartos de final del US OPEN '08. Lesionado y exhausto, batalló hasta el final. No pudo pero se fue aplaudido.
El resultado dice que perdió Juan Martín Del Potro. Pero es el único que lo dice. La r
acha de 23 triunfos consecutivos tuvo el broche pretendido por el tandilense. Se acabó el invicto que incluyó los cuatro títulos al hilo (Stuttgart, Kitbuhel, Los Angeles y Washington), se acabó el sueño en este Abierto de los Estados Unidos por culpa de Andy Murray, que se ganó muy bien el derecho a entrar en las semifinales después de imponerse por 7-6 (2), 7-6 (1), 4- 6 y 7-5 en el Arthur Ashe, y que a partir del lunes será el número 4 del mundo.
El resultado dice que perdió Juan Martín Del Potro. Pero es el único que lo dice. La r
acha de 23 triunfos consecutivos tuvo el broche pretendido por el tandilense. Se acabó el invicto que incluyó los cuatro títulos al hilo (Stuttgart, Kitbuhel, Los Angeles y Washington), se acabó el sueño en este Abierto de los Estados Unidos por culpa de Andy Murray, que se ganó muy bien el derecho a entrar en las semifinales después de imponerse por 7-6 (2), 7-6 (1), 4- 6 y 7-5 en el Arthur Ashe, y que a partir del lunes será el número 4 del mundo. Es decir, no lo venció cualquier improvisado a este Del Potro que anoche, aquí, de tanto coraje, de tanto cuerpo y de tanta alma desplegada emocionó y se emocionó hasta que se le cortó la voz. Sentir así, de ese modo, con la piel y la carne sin saber cómo seguir, éso es ganar. Murray, claro, salió decidido a moverlo a Del Potro. Con el slice como bandera y con drops y globos para manejar el partido a su antojo. De entrada, nomás, quedó planteado el duelo de estilos entre las sutilezas del británico y la potencia del saque y la derecha de Del Potro. Trepó hasta el 3-0 Murray y ya a los 16 minutos de juego estaba 4-1 arriba, con tres drops bien aplaudidos. Con Guillermo Vilas presente entre las 15 mil personas, Del Potro se levantó y anduvo por primera vez. Con una doble falta se le escurrió el séptimo game al escocés y Del Potro tomó envión: 4-4, quebró otra vez para 5-4 pero no pudo mantener su servicio. La tensión era tan grande, se respetaban tanto, que los errores dominaban la escena. Llegaron al tie break y enseguida Murray (que cometió 4 doble faltas en aquel primer set) se escapó hasta el 7-2.
En el inicio del segundo parcial Del Potro pidió la asistencia del kinesiólogo por su molestia en el rodilla izquierda. Y lo volvería a hacer tras el 2-1 y luego del 3-2 a su favor. No volaba una mosca en Flushing. Llegaron 5-5 cada uno con su servicio, quebró Murray para 6-5 pero quebró Del Potro y fueron otra vez al tie break. Y otra vez fue implacable Murray con su abanico de golpes. Las fuerzas de Del Potro parecían empezar a erosionarse.Y muy pronto dio toda la sensación que el partido se le iba al tandilense, cuando quedó 3-1 abajo al perder su saque con una volea ancha. Pero no. Levantó dos breaks en el octavo juego, quebró en el noveno y en el décimo se metió el 6-4 en el bolsillo. Ya iban tres horas de juego. La recuperación se prolongó en el inicio del cuarto set, cuando Del Potro volvió a quebrar el saque de Murray. Pero cedió el suyo en el cuarto juego. Volvió a quebrar en el séptimo y nadie se atrevía a asegurar a esa altura de la noche para dónde iba a salir disparando el final de esta historia. Quebró Murray en el octavo y con un ace, más tarde, quedó 6-5 arriba. Se doblaba pero no se rompía Del Potro. Levantó un match point, pero le quedaba otro al británico. Y metió uno de sus golpes con slice. Y la devolución de Del Potro se fue ancha y así se terminó.

No hay comentarios:
Publicar un comentario