La folclorista santiagueña Roxana Carabajal recordó al reconocido cantautor y músico Juan Enrique "Chango" Farías Gómez como un ejemplo de “la búsqueda constante de cosas nuevas” y un legado “de música distinta”..
“Lo mas importante que nos dejó el 'Chango' a los músicos de la nueva gener
ación, que es muy importante a la hora de tratar de no perder el rumbo y la idea de la música folclórica argentina, es el ejemplo de la música exquisita, de buen gusto, distinta”, resaltó la cantora sobre el hombre nacido en Santiago del Estero.Asimismo, destacó que “hacía cosas extrañas en la explicación musical, como fusionar en un mismo tiempo el flamenco con la chacarera y cosas de ese estilo, pero que quedaban increíbles y fascinaban al que lo escuchaba”.“Nos dejó como legado la búsqueda constante de la buena música, que eso es lo importante. Para los santiagueños es una mezcla de lo sachero, del monte, pero que también tenga algo de sutileza”, resaltó.
ación, que es muy importante a la hora de tratar de no perder el rumbo y la idea de la música folclórica argentina, es el ejemplo de la música exquisita, de buen gusto, distinta”, resaltó la cantora sobre el hombre nacido en Santiago del Estero.Asimismo, destacó que “hacía cosas extrañas en la explicación musical, como fusionar en un mismo tiempo el flamenco con la chacarera y cosas de ese estilo, pero que quedaban increíbles y fascinaban al que lo escuchaba”.“Nos dejó como legado la búsqueda constante de la buena música, que eso es lo importante. Para los santiagueños es una mezcla de lo sachero, del monte, pero que también tenga algo de sutileza”, resaltó.El "Chango", de 74 años, falleció el pasado 24 de agosto, de un paro cardíaco en el Sanatorio Otamendi, donde se encontraba internado por una afección pulmonar.“Parece increíble, pero murió el mismo día que mi papá (Carlos Carabajal), pero cinco años después. Tengo un millón de anécdotas de él, porque era como parte de mi familia”, manifestó.“Lo conocí a partir de MPA, donde estaba Peteco. Teníamos una relación estrecha, no éramos amigos, pero cuando compartíamos momentos junto a mi tío él conversaba conmigo. Por la diferencia de edad y no compartir la misma generación me quedó la espina de no haber tenido una charla profunda con él”, se lamentó.
Con admiración, Roxana reconoce que “aún hoy escucho MPA y sigo aprendiendo, y lo seguiré haciendo hasta que llegue el día en que pueda implementar en mis discos algo de lo que hizo él, que no es fácil”.“Creo que voy logrando algo de eso en mis discos, que es esa mezcla del lugar de donde vengo, de los sonidos del monte y fusionándolo con el lugar o la ciudad donde vivo”, concluyó.

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