La conductora y locutora de 83 años
ingresó el viernes en el Hospital Fernández y espera recibir el alta
médica en las próximas horas.
La locutora y conductora Pinky (83) está internada desde el viernes pasado en el Hospital Fernández por un cuadro de neumonía. Lidia Elsa Satragno -su
nombre real- está esperando que los médicos le den un nuevo parte
médico para saber si en las próximas horas puede recibir el alta.
Pinky dejó el Inter Plaza, una clínica de rehabilitación en Palermo- en donde está internada junto a su eterno colega y amigo Cacho Fontana- cuando comenzó con un problema de salud que la dejó unos días en observación por el cuadro de neumonía.
Gastón, el hijo que la conductora tuvo con el músico Raúl Lavié, va a visitarla todos los días y se queda el tiempo que le permite la institución.
La conductora y locutora le puso su voz a la obra de teatro Ellas en mí,
que se estrena el próximo sábado. De manera tal que se espera que
reciba el alta médica lo antes posible para poder asistir al evento. De
todos modos, seguirá con un tratamiento ambulatorio.
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Su hermana, Raquel Satragno, está a
su vez internada en la Trinidad por falta de sodio en la sangre ya que
sufre una descompensación crónica.
En enero de este año, Pinky y Lavié debieron enfrentar la muerte de su hijo Leandro, quien luchó durante años contra un cáncer. “Estamos rodeados de mucho
amor. Este último año tan difícil Leo estuvo muy apoyado por su familia y
amigos. Hizo todo lo posible, luchó pero no lo logró. Ya estuvo enfermo
de cáncer y esta segunda vuelta no lo pudo aguantar”, había dicho Gastón en esae entonces.
El día del entierro de Leandro, Pinky llegó en silla de ruedas, con anteojos de sol y sin dar declaraciones a los medios.
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“El 10 de agosto cumplí 62 años de tele. Tenía 33 mil apariciones la última vez que averigüé, ahora debo tener un poco más.
Yo tuve unas instrucciones muy precisas cuando empecé. Era una
intelectual que estudiaba Ciencias Económicas y manejaba la secretaría
privada de la Municipalidad de la Matanza con 19 años. Un día me
contratan para hacer un anuncio de televisión. Y el día que lo pasan se
quema la cineteca de Canal 7 y no tenían copia. Entonces me llaman de
vuelta y me dicen que me necesitan un minuto por día. ‘Ni loca’, les
dije. Y me dicen: ‘Pero mire que le vamos a pagar muy bien’. ‘¿Y a qué
le llama muy bien?’, le digo. Yo ganaba 1.100 pesos, más o menos. Y me
dijo: ‘1.500’. ‘Muy bien’, le dije. ‘¿A qué hora tengo que estar?’, contó Pinky en una entrevista que dio junto a Cacho Fontana.
“El anuncio duraba un solo minuto. Y yo pensaba: ‘¿Cómo será esto?’.
Porque yo no había visto más que 10 minutos de televisión, no más, en la
casa de una tía. Eran los años 50. Yo debuté en el 56”, agregó.
En la entrevista, Pinky relató
también qué instrucciones le dieron en el canal. “Llegué y estaba el
maquillador. ‘Señorita, ¿qué busca?’, me dijo. Estaban Ana María Campoy
ahí y José Cibrián. ¡No podía creer que estaban ahí vivos! ‘Vengo a maquillarme’, dije. ‘Aquí maquillamos solamente a la gente importante’, me respondió… Hay
quien dice que yo tengo mal carácter, pero son mentirosos. Giré sobre
mis talones y me fui, con la cara lavada. Fui al estudio C. Era un
estudio minúsculo. Y el jefe de piso me dio las instrucciones que yo
estaba esperando, que me iban a servir para toda la vida: ‘Cuando se prende la luz colorada, usted habla’.
Eso solo, Es todo lo que recibí hasta hoy. Después me di cuenta de que
el hecho de que no me dieran ninguna instrucción hizo que yo hiciera de
Pinky. Y decían todos: ‘¡Qué natural es!’. ¡¿Cómo no iba a ser natural si no sabía cómo se hacía?!”.
En noviembre del año pasado Pinky y Cacho Fontana fueron homeneajados en la entrega de los Martín Fierro de Radio. “Gracias, uno por uno y a cada uno, y un beso y medio a cada uno, se lo reparten por favor”, dijo la locutora en aquella oportunidad.

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