La pieza transforma la medición del tiempo en un acto visible de
desgaste y explotación: las manecillas de cada reloj esclavo “raspan” de
forma sostenida los números impresos en sus esferas. La obra estará
activa hasta que todos los números hayan desaparecido por completo,
borrando cualquier huella de referencia temporal.(Secretaria de Cultura de la Nación).

Durante su recorrido anual por la feria ARCOmadrid, Felipe VI y Letizia, reyes de España, se detuvieron a escuchar a la artista argentina Agustina Woodgate,
quien en su obra recurre a la intervención material para trabajar la
resignificación de paradigmas: desde lijar billetes y mapas físicamente,
hasta entregar la reconstrucción al cálculo algorítmico, explora cómo
la política y la poética de las infraestructuras moldean lo público y lo
privado.
En la sección Perfiles de arte latinoamericano, Woodgate (Buenos Aires, 1981), representada por galería Barro,
relató los detalles de sus obras en los que el tiempo, la cartografía y
la memoria se desdibujan para crear nuevos relatos sobre la historia y
la manera en que entendemos las estructuras soiciales.
La artista presenta en Madrid un recorrido radical por la relación
entre infraestructura, valor y memoria, articulando obras que fusionan
relojes escolares, mapas erosionados y tapices producidos con
inteligencia artificial. Y es que en su práctica artística discurre en
el estudio de los sistemas, las teorías de valor, las relaciones y las
lógicas de poder que operan en la sociedad-

La propuesta, «National Times», se presenta en la sección Perfiles de arte latinoamericano.
El núcleo de su propuesta, National Times,
lleva al extremo la pregunta sobre qué significa organizar
colectivamente el tiempo y borrar los límites que forjan el sentido
político y económico del territorio.
Su instalación principal, National Times (Workout), de 2019,
exhibe ocho relojes analógicos reutilizados de una escuela primaria,
organizados en forma de red bajo el control de un reloj digital maestro.
Lo inusual es el mecanismo: ese reloj “maestro” sincroniza a los
esclavos mediante una señal GPS conectada a la base internacional del
Instituto Nacional de Estándares y Tecnología (NIST), estableciendo una
relación de poder técnico que es el corazón de la obra.
“El avance de National Times es el avance de un proceso de
desintegración del trabajo y el valor. La ecuación contemporánea entre
tiempo y dinero genera una condición de producción precaria que nunca
tiene en cuenta los costes reales de su infraestructura energética”,
declara en el texto expositivo.
La puesta, además, contiene piezas en las que se revelan algunas de
las obsesiones de Woodgate, sus investigaciones sobre la organización de
lo público y lo privado, en series como Background and Beginnings (2025), Merchant Adventures (2026) y Zuid-America (2026),
donde toma mapas de papel antiguos y los lija hasta convertir los
continentes y fronteras en superficies homogéneas, despojadas de límites
y signos de soberanía. Así, insinúa lo que denomina una “implosión
social, política y económica“.
A medida que los medios de cartografía digital y los sistemas GPS
avanzan, la artista subraya el riesgo de que la “mano pierda su
eficiencia” y el territorio mismo se vuelva abstracto y más inestable.

La
artista toma mapas de papel antiguos y los lija hasta convertir los
continentes y fronteras en superficies homogéneas, despojadas de límites
y signos de soberanía.
En este contexto, sus obras trasladan al plano estético una inquietud
sobre el vaciamiento simbólico de los mapas y los límites geopolíticos
tradicionales.
Además, presenta su serie de tapices jacquard en algodón,
desarrollados a partir de Atlas lijados manualmente e intervenidos
durante la Seoul Mediacity Biennale.
Cada página erosionada fue escaneada a diario y sometida a un proceso
de reconstrucción algorítmica mediante inteligencia artificial. El
resultado es un archivo de “miles de reconstrucciones posibles”:
cartografías espectrales en las que la memoria, el error y el cálculo
digital se entremezclan. De este archivo emergen las imágenes que luego
son tejidas en telares Jacquard, considerados históricamente como el
precursor mecánico de la computación por su lógica binaria.

Además, presenta su serie de tapices jacquard en algodón, desarrollados a partir de Atlas lijados manualmente e intervenidos.
En cada tapiz se condensa un circuito temporal en el que borrar,
escanear, calcular y tejer se vuelven operaciones superpuestas. La
reflexión material gira en torno a la memoria, la traducción y los
sistemas técnicos que organizan el mundo visible; el telar jacquard y la
IA se enlazan en una genealogía inesperada.
Woodgate, una de las artistas argentinas con mayor proyección
internacional, vive y trabaja entre Ámsterdam y Buenos Aires, y sus
exhibiciones individuales incluyen espacios como François Ghebaly (Los
Ángeles), Stroom (La Haya), PEM (Salem), George Washington University
(Washington DC) y Spinello Projects (Miami). Su última muestra en el país fue Chorros, en 2023, y hasta mayo presenta su proyecto The Source en la Bienal de Arte Contemporáneo de Diriyah, en Riad, Arabia Saudita.
Fuente: Infobae.