malba.cine - programación '08.

El Golem (Alemania, 1920), de Paul Wegener y Carl Boese - >>
Ciclo Noches expresionistas, durante todo el mes.
Aunque el término “expresionismo” disimula otras influencias importantes como el romanticismo, lo cierto es que el cine mudo alemán debe contarse entre los más influyentes que tuvo la historia del cine. Casi todos los grandes mitos del cine fantástico se originaron en esta época y rara vez volvieron a ser tratados con la misma riqueza visual y conceptual. Durante febrero, malba.cine exhibirá once clásicos del período, muchos en copias nuevas, y todos acompañados con música en vivo de la National Film Chamber Orchestra, coordinada por Fernando Kabusacki.
FILMS:
El gabinete del Dr. Caligari (Das Kabinett des Dr. Caligari, Alemania, 1920), de Robert Wiene, c/Werner Krauss, Conrad Veidt, Lil Dagover. 65’ aprox.
El manicomio delirante de Shock Corridor es bastante parecido al que puede verse al comienzo y al final de esta obra esencial del expresionismo cinematográfico. Dicen que fue Fritz Lang quien tuvo la idea de apelar a la demencia para justificar la estética expresionista que -según la concepción original de los guionistas- era sólo un dispositivo formal para indicar una intención alegórica sobre el autoritarismo alemán. Se exhibe en copia nueva gestionada por APROCINAIN, con el aporte de Kodak y Cinecolor.
El Golem (Der Golem, wie er in die Welt kam, Alemania, 1920), de Paul Wegener y Carl Boese, c/Paul Wegener, Albert Steinruck, Lyda Salmonova. 80’ aprox.
El actor y director Paul Wegener tenía una fascinación particular con el mito del Golem. Había hecho dos películas previas con el personaje (en 1914 y 1918) antes de encarar esta tercera y definitiva versión. Para realizar visualmente el ghetto judío de la ciudad de Praga, donde transcurre la acción, Wegener contrató al arquitecto expresionista Hans Poelzig, quien diseñó “una ciudad-poema, un sueño, una paráfrasis arquitectónica del tema Golem”.
Dr. Mabuse, el jugador (Dr. Mabuse, der Spieler, 1922), de Fritz Lang, c/Rudolf Klein-Rogge, Bernhard Goetzke, Alfred Abel, Aud Egede Nissen, Gertrude Welcker. Se compone de dos films: El gran jugador (Der grosse Spieler;125’) y El infierno (Inferno; 95’)
“El expresionismo es una broma para snobs”, asegura el diabólico Dr. Mabuse, que no está interesado en bienes terrenales. En cambio, le divierte jugar con las almas de los hombres y sus destinos, hábito que constituye una de las más elocuentes anticipaciones del nazismo ofrecidas por el cine alemán de la década. Dr. Mabuse es la primera película en la que Lang se revela como un creador magistral, organizando una serie de tramas de gran complejidad, con una verdadera multitud de personajes, en un todo coherente y homogéneo. El film también anticipó el cine de gángsters que diez años después se puso de moda en Estados Unidos. Se verá en copia nueva.
Nosferatu (Nosferatu, eine Syphonie des Grauens, Alemania, 1922), de Friedrich W. Murnau, c/Max Schreck, Gustav von Waggenheim, Greta Schröder, Alexander Granach. 80’ aprox.
El primer gran film de vampiros fue, en realidad, una versión bastante libre de Drácula, la novela de Bram Stoker. Libre no sólo porque Murnau cambió los nombres de los protagonistas (Drácula pasó a llamarse Orlok, por ejemplo), sino porque su visión del mito del vampirismo difería bastante de la del autor inglés. Aquí el vampiro es, ante todo, un equivalente de la peste y su mordida enferma y mata, pero no contagia el vampirismo. De manera todavía más abstracta, este vampiro es una entidad impura y corrupta que perturba, contamina e infecta. Pese a esos y otros cambios, la viuda del escritor advirtió enseguida cuál era la fuente del film y ganó una demanda a sus productores, que debieron destruir negativos y copias. Por suerte para la historia del cine, el film sobrevivió a la Justicia y se transformó en un clásico. Se verá en copia nueva, recientemente adquirida en el exterior por la Filmoteca Buenos Aires.
Misterios de un alma (Geheimnisse einer Seele, Alemania, 1926), de Georg W. Pabst, c/Werner Krauss, Ruth Weyher, Jack Trevor, Pawel Pawlow, Ilka Grüning. 60’ aprox.
De todos los cineastas alemanes de la década del ’20, Pabst fue el más consecuente en el estudio de los descubrimientos del psicoanálisis para proporcionar verosimilitud a las motivaciones de los personajes de sus films. Fue adecuado, entonces, que le tocara dirigir esta película, que supuso el primer vínculo serio entre cine y psicoanálisis. El guión fue escrito por Karl Abraham y Hanns Sachs, discípulos directos de Freud, superando la contradicción de representar en imágenes mudas un proceso de curación basado en la palabra.
Metrópolis (Alemania, 1926), de Fritz Lang, c/Brigitte Helm, Alfred Abel, Gustav Fröhlich, Rudolf Klein-Rogge. 90’ aprox.
Pese a ser uno de los films más célebres de todos los tiempos, Metrópolis hoy no puede verse tal y como Lang lo concibió, porque varias escenas fueron cortadas por la productora después del estreno y porque, además, los negativos originales se destruyeron durante la Segunda Guerra Mundial. Casi todas las versiones circulantes proceden de la versión resumida que se estrenó en Estados Unidos, aunque desde hace varias décadas las cinematecas del mundo procuran lograr una versión más larga, que se aproxime a las intenciones originales del realizador. Se exhibirá una copia parcialmente restaurada, en 35mm., reconstruida en 1984 por el archivista alemán Enno Patalas.
Fausto (Faust, Alemania, 1926), de F. W. Murnau, c/Emil Jannings, Gosta Ekman, Camilla Horn, Yvette Guilbert. 100’ aprox.
Junto con Metrópolis (realizada el mismo año y por el mismo estudio), este film supuso la culminación formal del cine alemán del período. Cada vez más lejos del expresionismo de Caligari y más cerca del romanticismo pictórico, Murnau supo dar apariencia vital a un universo que, en realidad,era artificial hasta en sus más mínimos detalles. No hubo en todo el film una sola toma hecha en exteriores, pese a lo cual el tono nunca se vuelve claustrofóbico. El film confirma que, para Murnau, el expresionismo fue una influencia importante, pero no más que el teatro vanguardista de Max Reinhardt, la pintura alemana romántica, y las técnicas de iluminación sugeridas desde la década previa por los cineastas nórdicos.
Amanecer (Sunrise, EUA, 1927), de Friedrich Wilhelm Murnau, c/Janet Gaynor, George O’Brien, Margaret Livingston. 100’ aprox.
Una hermosa femme fatale que viene “de la ciudad” perturba la plácida existencia de una joven pareja de campesinos. La recomposición del matrimonio tendrá lugar, paradójicamente, entre las luces seductoras de la ciudad, y será puesta a prueba por la fatalidad. Para muchos, Amanecer es la obra mayor de Murnau, aunque la riqueza de su filmografía hace que esa elección sea muy difícil. En todo caso, fue la más perfecta transposición del estilo alemán al cine norteamericano, no sólo gracias al trabajo de Murnau sino también al del guionista Carl Mayer (autor de Caligari) y a la obra original de Hermann Sudermann.
Rapsodia húngara (Ungarische Rhapsodie, Alemania, 1928), de Hanns Schwarz, c/ Lil Dagover, Dita Parlo, Willy Fritsch, Fritz Greiner, Gisela Bathory. 50’ aprox.
El film describe los encuentros y desencuentros amorosos entre un oficial, una joven campesina y una bella mujer casada. Aunque no cuenta con el sentido trágico de La mentira de Nina Petrowna (del mismo director), Schwarz demuestra aquí su elegancia formal, su gusto para filmar damas hermosas (Dita Parlo y Lil Dagover) y su imaginación para resolverlo todo con la expresividad de la imagen.
La mentira de Nina Petrowna (Die Wunderbare Lüge der Nina Petrowna, Alemania, 1929), de Hanns Schwarz, c/Brigitte Helm, Francis Lederer, Warwick Ward, Lya Jan. 60’ aprox.
Una bella mujer se debate entre su marido y un joven oficial que la admira. El argumento corre todos los peligros del melodrama pero no cae en ninguno, gracias a la sobria dirección de Hanns Schwarz, a la solidez técnica típica del mejor cine alemán mudo y, sobre todo, a la sugestiva presencia de Brigitte Helm, dama de belleza imposible que Fritz Lang había descubierto para protagonizar su obra maestra Metrópolis, en 1926. Este film demuestra de manera definitiva que el cine se hizo para fotografiar rostros como el suyo. Se exhibe en doble programa con Rapsodia húngara.
Lulú, la caja de Pandora (Die Buchse der Pandora, Alemania, 1929), de G. W. Pabst, c/Louise Brooks, Fritz Kortner, Francis Lederer, Carl Gotees, Alice Roberts. 120’ aprox.
Pabst escandalizó al mundo civilizado con este retrato de una joven tan sexual como amoral, que arrastra sistemáticamente a la perdición a todos sus amantes. La base argumental era del dramaturgo Franz Wedekind y ya había sido filmada, pero Pabst, con la colaboración inestimable de la actriz norteamericana Louise Brooks, le dio una nueva dimensión erótica y fatídica. La imagen que la actriz creó para sí misma en este film se perpetuó en el tiempo con la misma intensidad que otros íconos del período como Nosferatu, el Golem o el robot de Metrópolis.
PROGRAMACION
Jueves 14
00:00 Metrópolis, de Fritz Lang + MV
Viernes 15
22:30 El golem, de Carl Boese y Paul Wegener + MV
00:00 Misterios de un alma, de Georg W. Pabst + MV
Sábado 16
22:00 Fausto, de F.W. Murnau + MV
00:00 Nosferatu, de F.W. Murnau + MV
Jueves 21
00:00 Amanecer, de F. W. Murnau + MV
Viernes 22
22:00 El gabinete del Dr. Caligari, de Robert Wiene + MV
23:30 La mentira de Nina Petrowna, de Hanns Schwarz + Rapsodia húngara, de Hanns Schwarz + MV
Sábado 23
22:00 Dr. Mabuse, el jugador, de Fritz Lang + MV
Jueves 28
00:00 Metrópolis, de Fritz Lang + MV
Viernes 29
22:00 El golem, de Carl Boese y Paul Wegener + MV
00:00 Nosferatu, de F. W. Murnau + MV
Sábado 1
22:00 La mentira de Nina Petrowna, de Hanns Schwarz + Rapsodia húngara, de Hanns Schwarz + MV
00:00 Lulú, la caja de Pandora, de Georg Wilhelm Pabst + MV
MV = Música en vivo
malba.cine cuenta con el apoyo de Revista Ñ.

El Golem (Alemania, 1920), de Paul Wegener y Carl Boese - >>
Ciclo Noches expresionistas, durante todo el mes.
Aunque el término “expresionismo” disimula otras influencias importantes como el romanticismo, lo cierto es que el cine mudo alemán debe contarse entre los más influyentes que tuvo la historia del cine. Casi todos los grandes mitos del cine fantástico se originaron en esta época y rara vez volvieron a ser tratados con la misma riqueza visual y conceptual. Durante febrero, malba.cine exhibirá once clásicos del período, muchos en copias nuevas, y todos acompañados con música en vivo de la National Film Chamber Orchestra, coordinada por Fernando Kabusacki.
FILMS:
El gabinete del Dr. Caligari (Das Kabinett des Dr. Caligari, Alemania, 1920), de Robert Wiene, c/Werner Krauss, Conrad Veidt, Lil Dagover. 65’ aprox.
El manicomio delirante de Shock Corridor es bastante parecido al que puede verse al comienzo y al final de esta obra esencial del expresionismo cinematográfico. Dicen que fue Fritz Lang quien tuvo la idea de apelar a la demencia para justificar la estética expresionista que -según la concepción original de los guionistas- era sólo un dispositivo formal para indicar una intención alegórica sobre el autoritarismo alemán. Se exhibe en copia nueva gestionada por APROCINAIN, con el aporte de Kodak y Cinecolor.
El Golem (Der Golem, wie er in die Welt kam, Alemania, 1920), de Paul Wegener y Carl Boese, c/Paul Wegener, Albert Steinruck, Lyda Salmonova. 80’ aprox.
El actor y director Paul Wegener tenía una fascinación particular con el mito del Golem. Había hecho dos películas previas con el personaje (en 1914 y 1918) antes de encarar esta tercera y definitiva versión. Para realizar visualmente el ghetto judío de la ciudad de Praga, donde transcurre la acción, Wegener contrató al arquitecto expresionista Hans Poelzig, quien diseñó “una ciudad-poema, un sueño, una paráfrasis arquitectónica del tema Golem”.
Dr. Mabuse, el jugador (Dr. Mabuse, der Spieler, 1922), de Fritz Lang, c/Rudolf Klein-Rogge, Bernhard Goetzke, Alfred Abel, Aud Egede Nissen, Gertrude Welcker. Se compone de dos films: El gran jugador (Der grosse Spieler;125’) y El infierno (Inferno; 95’)
“El expresionismo es una broma para snobs”, asegura el diabólico Dr. Mabuse, que no está interesado en bienes terrenales. En cambio, le divierte jugar con las almas de los hombres y sus destinos, hábito que constituye una de las más elocuentes anticipaciones del nazismo ofrecidas por el cine alemán de la década. Dr. Mabuse es la primera película en la que Lang se revela como un creador magistral, organizando una serie de tramas de gran complejidad, con una verdadera multitud de personajes, en un todo coherente y homogéneo. El film también anticipó el cine de gángsters que diez años después se puso de moda en Estados Unidos. Se verá en copia nueva.
Nosferatu (Nosferatu, eine Syphonie des Grauens, Alemania, 1922), de Friedrich W. Murnau, c/Max Schreck, Gustav von Waggenheim, Greta Schröder, Alexander Granach. 80’ aprox.
El primer gran film de vampiros fue, en realidad, una versión bastante libre de Drácula, la novela de Bram Stoker. Libre no sólo porque Murnau cambió los nombres de los protagonistas (Drácula pasó a llamarse Orlok, por ejemplo), sino porque su visión del mito del vampirismo difería bastante de la del autor inglés. Aquí el vampiro es, ante todo, un equivalente de la peste y su mordida enferma y mata, pero no contagia el vampirismo. De manera todavía más abstracta, este vampiro es una entidad impura y corrupta que perturba, contamina e infecta. Pese a esos y otros cambios, la viuda del escritor advirtió enseguida cuál era la fuente del film y ganó una demanda a sus productores, que debieron destruir negativos y copias. Por suerte para la historia del cine, el film sobrevivió a la Justicia y se transformó en un clásico. Se verá en copia nueva, recientemente adquirida en el exterior por la Filmoteca Buenos Aires.
Misterios de un alma (Geheimnisse einer Seele, Alemania, 1926), de Georg W. Pabst, c/Werner Krauss, Ruth Weyher, Jack Trevor, Pawel Pawlow, Ilka Grüning. 60’ aprox.
De todos los cineastas alemanes de la década del ’20, Pabst fue el más consecuente en el estudio de los descubrimientos del psicoanálisis para proporcionar verosimilitud a las motivaciones de los personajes de sus films. Fue adecuado, entonces, que le tocara dirigir esta película, que supuso el primer vínculo serio entre cine y psicoanálisis. El guión fue escrito por Karl Abraham y Hanns Sachs, discípulos directos de Freud, superando la contradicción de representar en imágenes mudas un proceso de curación basado en la palabra.
Metrópolis (Alemania, 1926), de Fritz Lang, c/Brigitte Helm, Alfred Abel, Gustav Fröhlich, Rudolf Klein-Rogge. 90’ aprox.
Pese a ser uno de los films más célebres de todos los tiempos, Metrópolis hoy no puede verse tal y como Lang lo concibió, porque varias escenas fueron cortadas por la productora después del estreno y porque, además, los negativos originales se destruyeron durante la Segunda Guerra Mundial. Casi todas las versiones circulantes proceden de la versión resumida que se estrenó en Estados Unidos, aunque desde hace varias décadas las cinematecas del mundo procuran lograr una versión más larga, que se aproxime a las intenciones originales del realizador. Se exhibirá una copia parcialmente restaurada, en 35mm., reconstruida en 1984 por el archivista alemán Enno Patalas.
Fausto (Faust, Alemania, 1926), de F. W. Murnau, c/Emil Jannings, Gosta Ekman, Camilla Horn, Yvette Guilbert. 100’ aprox.
Junto con Metrópolis (realizada el mismo año y por el mismo estudio), este film supuso la culminación formal del cine alemán del período. Cada vez más lejos del expresionismo de Caligari y más cerca del romanticismo pictórico, Murnau supo dar apariencia vital a un universo que, en realidad,era artificial hasta en sus más mínimos detalles. No hubo en todo el film una sola toma hecha en exteriores, pese a lo cual el tono nunca se vuelve claustrofóbico. El film confirma que, para Murnau, el expresionismo fue una influencia importante, pero no más que el teatro vanguardista de Max Reinhardt, la pintura alemana romántica, y las técnicas de iluminación sugeridas desde la década previa por los cineastas nórdicos.
Amanecer (Sunrise, EUA, 1927), de Friedrich Wilhelm Murnau, c/Janet Gaynor, George O’Brien, Margaret Livingston. 100’ aprox.
Una hermosa femme fatale que viene “de la ciudad” perturba la plácida existencia de una joven pareja de campesinos. La recomposición del matrimonio tendrá lugar, paradójicamente, entre las luces seductoras de la ciudad, y será puesta a prueba por la fatalidad. Para muchos, Amanecer es la obra mayor de Murnau, aunque la riqueza de su filmografía hace que esa elección sea muy difícil. En todo caso, fue la más perfecta transposición del estilo alemán al cine norteamericano, no sólo gracias al trabajo de Murnau sino también al del guionista Carl Mayer (autor de Caligari) y a la obra original de Hermann Sudermann.
Rapsodia húngara (Ungarische Rhapsodie, Alemania, 1928), de Hanns Schwarz, c/ Lil Dagover, Dita Parlo, Willy Fritsch, Fritz Greiner, Gisela Bathory. 50’ aprox.
El film describe los encuentros y desencuentros amorosos entre un oficial, una joven campesina y una bella mujer casada. Aunque no cuenta con el sentido trágico de La mentira de Nina Petrowna (del mismo director), Schwarz demuestra aquí su elegancia formal, su gusto para filmar damas hermosas (Dita Parlo y Lil Dagover) y su imaginación para resolverlo todo con la expresividad de la imagen.
La mentira de Nina Petrowna (Die Wunderbare Lüge der Nina Petrowna, Alemania, 1929), de Hanns Schwarz, c/Brigitte Helm, Francis Lederer, Warwick Ward, Lya Jan. 60’ aprox.
Una bella mujer se debate entre su marido y un joven oficial que la admira. El argumento corre todos los peligros del melodrama pero no cae en ninguno, gracias a la sobria dirección de Hanns Schwarz, a la solidez técnica típica del mejor cine alemán mudo y, sobre todo, a la sugestiva presencia de Brigitte Helm, dama de belleza imposible que Fritz Lang había descubierto para protagonizar su obra maestra Metrópolis, en 1926. Este film demuestra de manera definitiva que el cine se hizo para fotografiar rostros como el suyo. Se exhibe en doble programa con Rapsodia húngara.
Lulú, la caja de Pandora (Die Buchse der Pandora, Alemania, 1929), de G. W. Pabst, c/Louise Brooks, Fritz Kortner, Francis Lederer, Carl Gotees, Alice Roberts. 120’ aprox.
Pabst escandalizó al mundo civilizado con este retrato de una joven tan sexual como amoral, que arrastra sistemáticamente a la perdición a todos sus amantes. La base argumental era del dramaturgo Franz Wedekind y ya había sido filmada, pero Pabst, con la colaboración inestimable de la actriz norteamericana Louise Brooks, le dio una nueva dimensión erótica y fatídica. La imagen que la actriz creó para sí misma en este film se perpetuó en el tiempo con la misma intensidad que otros íconos del período como Nosferatu, el Golem o el robot de Metrópolis.
PROGRAMACION
Jueves 14
00:00 Metrópolis, de Fritz Lang + MV
Viernes 15
22:30 El golem, de Carl Boese y Paul Wegener + MV
00:00 Misterios de un alma, de Georg W. Pabst + MV
Sábado 16
22:00 Fausto, de F.W. Murnau + MV
00:00 Nosferatu, de F.W. Murnau + MV
Jueves 21
00:00 Amanecer, de F. W. Murnau + MV
Viernes 22
22:00 El gabinete del Dr. Caligari, de Robert Wiene + MV
23:30 La mentira de Nina Petrowna, de Hanns Schwarz + Rapsodia húngara, de Hanns Schwarz + MV
Sábado 23
22:00 Dr. Mabuse, el jugador, de Fritz Lang + MV
Jueves 28
00:00 Metrópolis, de Fritz Lang + MV
Viernes 29
22:00 El golem, de Carl Boese y Paul Wegener + MV
00:00 Nosferatu, de F. W. Murnau + MV
Sábado 1
22:00 La mentira de Nina Petrowna, de Hanns Schwarz + Rapsodia húngara, de Hanns Schwarz + MV
00:00 Lulú, la caja de Pandora, de Georg Wilhelm Pabst + MV
MV = Música en vivo
malba.cine cuenta con el apoyo de Revista Ñ.
Entrada General: $10. Estudiantes, jubilados y menores de 12 años: $5
Las entradas se pueden retirar con anticipación en Malba - Fundación Costantini Avda. Figueroa Alcorta 3415 Buenos Aires.
Las entradas se pueden retirar con anticipación en Malba - Fundación Costantini Avda. Figueroa Alcorta 3415 Buenos Aires.
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