Foto: Santiago Fernández y Bekker, en plena disputa por la guinda. (DyN).
Terrminó con un sabor agridulce, pero que rápidamente cambiará el gusto para 'Los Pumas'. Argentina alcanzó en Mendoza un resultado histórico ante Sudáfrica, al empatar por 16-16, luego de rozar una victoria en apenas su segundo partido en el 'Rugby Championship'.
Con la cara lavada y la misma motivación, Los Pumas salieron a jugar su segundo partido en el torneo. Esta vez, sin Juan Martín Hernández, su gran figura, que se lesionó en la práctica del martes y dejó al equipo sin su apertura titular. Situación que no iba a evitar que Argentina hiciera un primer tiempo para poner en un cuadrito. Los de Phelan salieron concentrados, decididos y unidos, pero especialmente sin cometer los errores que en el partido del debut lo obligaron a ir siempre de atrás ante unos Springboks, que con la pelota en sus manos es inobjetable y con los pies es de lo mejor que hay en el rugby mundial.
Aunque Sudáfrica fue quien tuvo la primera chance de ponerse en ventaja, Argentina pegó primero. Francois Steyn tomó la pelota en el primer intento en un penal a los 2 minutos, pero el centro no acertó en su intento y el peligro pasó. Martín Rodríguez también se paró frente a la pelota un par de minutos después y también falló.
La ventaja Puma iba a llegar a los 11 minutos, ahora sí, desde los pies de Rodríguez. Resultado 3-0 a favor para ponerse arriba en un partido de este torneo por primera vez en la historia y encima ante Sudáfrica, rival al que sólo se le había ganado en los orígenes de los choques entre ambos, con la denominación de Sudamérica XV. Con esos tres puntos arriba, Argentina construyó una muy buena defensa. Aguantó a Sudáfrica y, sin penales, recuperó muy buenas pelotas. De hecho, pasó de estar con presión en contra a conseguir el primer try en pocos segundos.
A los 16, Eusebio Guiñazú rompió la defensa con una gran potencia, Argentina pudo ser profunda por primera vez en los dos partidos y Santiago Fernández corrió para apoyar en el ingoal sudafricano. Histórico. Encima, Martín Rodríguez pateaba para quedar 10-0 arriba en Mendoza.
Argentina hacía un trabajo en equipo espléndido y Sudáfrica se equivocaba como no lo había hecho en Newlands. La clara muestra en ese primer tiempo la daba Morné Steyn, el pateador que hizo lo que quiso con Los Pumas en el debut, que en media hora ya había fallado dos penales a los palos.
A los 31 llegaría el primer descuento sudafricano, ahora sí, con una parada efectiva del apertura, tras un penal a Bryan Habana. Pero Argentina volvería a dejar la diferencia en diez, tras otro remate de Rodríguez que terminó con las banderas bien arriba. Así se iba la primera etapa. Con Los Pumas jugando su mejor rugby y manejando el ritmo del partido, tanto en ataque como en defensa.
Para el segundo tiempo, Sudáfrica iba a salir con otra iniciativa. Rápidamente, los Springboks se plantaron en campo argentino y tras 8 minutos de resistencia rival, iban a llegar a un nuevo descuento. Morné volvió a acertar a los palos para achicar el marcador.
Pese al descuento, Argentina iba a ir por más y a los 10 encontraría un nuevo penal tras una falta de Van der Merwe, quien recién había ingresado en lugar de Bekker. Pero de nuevo Morné moverería el marcador tras un penal de Farías: 16-9.
Desde entonces fue puro aguante el de Argentina. A los 16 salió de un asedio rival que llegó hasta la línea de 5 y que no fue try porque Los Pumas recuperaron la pelota y Marcelo Bosch despejó el peligro con sus pies. Sudáfrica manejaba el juego, con errores, pero era peligroso para los de Phelan.
Tras esos momentos de asfixia, Santiago Fernández tuvo sus chance de aumentar el marcador con los pies. Luego de unos minutos jugando cerca del ingoal sudafricano, el centro quiso liquidar el partido con un drop y su remate se fue apenas desviado. Fue una chance que inmediatamente iba a cambiar el partido.
Apenas un minuto después, Sudáfrica presionó en la salida argentina y una patada de Bosch fue bien bloqueada por Francois Steyn, que quedó solo para apoyar el try sudafricano, el que le permitiría a Morné igualar el encuentro. Una desafortunada jugada que tiraría abajo la victoria del equipo de Phelan.
Eso no iba a ser todo. A los 32, el apertura de los Springboks iba a tener una nueva chance con destino de palos. Pero esta vez falló y su remate evitó que Argentina se quedara con las manos vacías. Finalmente fue un empate histórico ante uno de los mejores equipos del mundo. Ahora se viene Nueva Zelanda.
Síntesis
El seleccionado argentino, conducido por Santiago Phelan, formó con Rodrigo Roncero, Eusebio Guiñazú y Juan Figallo; Manuel Carizza y Patricio Albacete; Julio Farías Cabello, Alvaro Galindo y Juan Martín Fernández Lobbe (capitán); Nicolás Vergallo y Nicolás Sánchez; Horacio Agulla, Santiago Fernández, Marcelo Bosch y Gonzalo Camacho; Martín Rodríguez Gurruchaga.

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