Entre 821 obras inéditas presentadas, un jurado compuesto por Martín Caparrós, Ana María Shua y Carlos Gamerro, eligió a El desierto invisible de Miguel Gaya como la ganadora de la 25° edición del Premio Clarín Novela. El autor ya había sido finalista en otras tres oportunidades.
En el acto también se reconoció a Natalio Botana con el Premio Ñ a la Trayectoria. "Lo más importante como ciudadano es poder escribir sobre lo que nos acontece en la prensa gráfica, que deseo que no desaparezca. Esa prensa que resiste la omnipotencia del poder, que en épocas de fake news trata de crear una parcela de verdad. A esa prensa debo mi participación ciudadana", dijo el homenajeado al recibir el premio.
25 años de historia
Al abrir el acto, el Editor General de Clarín, Ricardo Kirschabaum, sostuvo "Detengámonos un momento en este dato: hace 25 años que repetimos este acto, una rutina inusual en medio del permanente temblor argentino. Todo emprendimiento en este país imprevisible es difícil y azaroso. Y si es un emprendimiento cultural las dificultades se multiplican".
La historia del Clarín Novela comenzó en 1998, cuando un aún desconocido Pedro Mairal de 28 años recibía el primer premio por Una noche con Sabrina Love, que fue elegida entre 700 manuscritos. Los jurados fueron tres premios Cervantes: Adolfo Bioy Casares, el paraguayo Augusto Roa Bastos y el cubano Guillermo Cabrera Infante, maestros de la novela en castellano.
En 1999, se llevó el primer premio Leopoldo Brizuela con Inglaterra, una fábula, y cerró el siglo XX Pablo Toledo, con Se esconde tras los ojos.
Con la novela Las viudas de los jueves, Claudia Piñeiro fue distinguida en 2005, en aquella oportunidad, con el Nobel José Saramago, Rosa Montero y Eduardo Belgrano Rawson como jurados.
En la edición XX de 2017, ganó Cadáver exquisito, de Agustina Bazterrica, novela que fue traducida a varios idiomas y se publicó en diversos países. Ese espaldarazo no es la excepción. Son muchos quienes con el Premio Clarín recibieron un fuerte impulso a su producción autoral.
Entre los escritores premiados, Angela Pradelli, con El lugar del padre en 2004 o Betina González con Arte menor, en 2006.
Con más carrera por detrás o menos, pero siempre con mucha por delante, más galardones fueron, por ejemplo, entre 2007 y 2010 para El lugar perdido, de Norma Huidobro; Perder, de Raquel Robles; Más liviano que el aire, de Federico Jeanmaire; y La otra playa, de Gustavo Nielsen. El año pasado, con Donde retumba el silencio, la autora ganadora del certamen fue Agustina Caride.
La obra ganadora según el Jurado de Honor
Martín Caparrós: "Después de arduas deliberaciones, nos decidimos por El desierto invisible. Lo hicimos porque es una incursión multiforme en uno de los momentos más conflictivos de la historia argentina, que tiene que ver la frontera sur. El desierto tiene la gran virtud de iluminar ese espacio y tiempo que iluminamos poco. Este autor lo hace con una pericia que fascina".
Carlos Gamerro: "A mi entender, uno de los valores más destacables de El desierto invisible es su recreación, imaginativa a la vez que rigurosamente histórica, de la frontera entre el mundo blanco y el indígena del siglo XIX como lugar de encuentro, antes que de separación. Esta característica nos permite situar a El desierto invisible en una categoría para mí siempre atractiva, la de las utopías retrospectivas, que nos invitan a buscar, en el pasado, un camino otro al que siguió la historia, uno menos cruel y desolador".
Ana María Shua: "Hay muchos elementos de esta novela que encuentro muy valiosos, pero creo que es importante atender en particular a los personajes. Porque si había alguna tentación de llamarla novela histórica solo por la época en que transcurre, la riqueza, la individualidad, las contradicciones de los personajes hacen que este texto trascienda el género para afirmarse como lo que es: simplemente una novela de alta calidad literaria".
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