viernes, 14 de agosto de 2026

Distinguieron a Marta Minujín con el título de 'Personalidad Emérita de la Cultura de la Nación'.

La artista porteña pionera de los happenings y las instalaciones masivas recibió la distinción; además, tres artistas de distintas provincias recibieron el premio federal de pintura Fundación María Calderón de la Barca.

“El arte no es para mirarlo, es para vivirlo. Es pensar que nada es imposible”. Ese fue el mensaje que dejó Marta Minujín al ser distinguida anoche en el Palacio Libertad como personalidad emérita de la Cultura de la Nación. Vestida con un overol de seda inspirado en su obra Pandemia, a los 83 años la reina del arte pop argentino contagió una vez más su enorme vitalidad ante un auditorio colmado de invitados.

Lo mejor es ser un fracasado. Como Jesucristo, Van Gogh y Modigliani, que fracasaron en vida. No hay que buscar el éxito, hay que ir más allá y ser un transfracasado. Yo festejo no haber tenido un centavo, porque todos los fracasos de mi vida me sirvieron”, dijo mientras la escuchaban Nacha Guevara, la Chola Poblete y otros artistas, galeristas y representantes de fundaciones y museos. 

En la Cúpula del Palacio Libertad que se encontraba colmada de artistas y personalidades del arte, Minujín recordó diversos momentos de su vida.
La distinción que se le otorgó hoy a Minujín resalta su carrera marcada por la experimentación, el arte efímero, las obras monumentales y la participación del público, elementos que atravesaron buena parte de sus creaciones desde sus primeros happenings en la década de 1960.
"Es una enorme alegría encontrarnos hoy para celebrar a una de las artistas más originales, libres e influyentes que ha dado la Argentina. Hoy el Gobierno Nacional reconoce a Marta Minujín como Personalidad Emérita de la Cultura de la Nación, una distinción reservada para quienes, con su obra, lograron transformar nuestra cultura y dejar una huella que trasciende generaciones. Pero, curiosamente, creo que a Marta no le gustan demasiado los homenajes que miran solamente hacia atrás. Porque mientras nosotros pensamos en todo lo que hizo, ella seguramente ya está imaginando qué puede hacer mañana. Y esa, quizás, sea una de las claves de su enorme vigencia", dijo el secretario de Cultura, Leonardo Cifelli, durante el homenaje.
Valeria Ambrosio, directora del Palacio Libertad, junto con Marta Minujín y Nacha Guevara.
Valeria Ambrosio, directora del Palacio Libertad, junto con Marta Minujín y Nacha Guevara.
"En un tiempo en el que muchas veces el arte parecía reservado para unos pocos, ella abrió las puertas para que cualquiera pudiera participar. Su obra no invita solamente a observar. Invita a entrar. A jugar. A sorprenderse. A animarse. Y eso tiene un enorme valor. Porque el arte también cumple su misión cuando despierta curiosidad, cuando rompe la rutina y cuando nos recuerda que la creatividad sigue siendo una de las expresiones más profundas de la libertad", destacó Cifelli.
El secretario de Cultura señaló: "Marta nunca aceptó que el arte tuviera límites. No aceptó límites para los materiales, para los formatos, para los espacios, para el público ni para la imaginación. Nos enseñó que una obra puede ser un colchón, una torre de pan dulce, un Partenón hecho de libros, una explosión de colores, una experiencia compartida o una idea tan inesperada que cambie para siempre la manera de mirar el mundo".
"Hay una frase de Marta que me gustó especialmente. Ella dice que “el arte está por encima de todo; por encima de la política y de la propia vida”. Es una definición poderosa porque habla del arte como un lenguaje universal, capaz de atravesar generaciones, ideas y épocas. Y, al mismo tiempo, habla de una convicción que ella sostuvo durante toda su carrera: la de crear sin pedir permiso, sin repetir fórmulas y sin resignar nunca la audacia".
"La mejor academia en la que me formé fue la que inventé yo: la academia del fracaso. En 1975 ya habían cerrado el Instituto Di Tella y habían roto muchas obras mías y de otros artistas. Muchos artistas estábamos censurados, era peligroso ser artista en 1976. Entonces nos reunimos en el Florida Garden, que era un lugar donde inventábamos nuestras obras los artistas del Di Tella, y ahí se me ocurrió, con Agustín Merello, que lo mejor era ser ´trans fracasado´. El mundo cambió muchísimo pero yo sigo pensando que lo mejor sigue siendo ser un trans fracasado, ser artista hasta el final", recordó Minujín vestida con un overall que tanto la caracterizan.
Charla de Alvaro Rufiner y Marta Minujín.
Charla de Alvaro Rufiner y Marta Minujín.
Nacida el 30 de enero de 1943 en el barrio porteño de San Telmo, Minujín comenzó desde muy joven su formación artística y pasó por distintas escuelas en las que estudió pintura, escultura y dibujo. En 1961 obtuvo una beca del Fondo Nacional de las Artes que le permitió instalarse en París, donde entró en contacto con las nuevas corrientes artísticas y comenzó a trabajar con materiales como cajas de cartón y colchones. En 1963 realizó “La Destrucción”, uno de sus primeros grandes happenings, para el que convocó a otros artistas a intervenir sus obras antes de destruirlas con fuego y hachas.
De regreso en Buenos Aires, durante la década de 1960 desarrolló algunas de las experiencias que marcaron su trayectoria. Entre ellas estuvieron “Eróticos en Technicolor” y “¡Revuélquese y viva!”, de 1964; “La Menesunda”, realizada en 1965 junto con Rubén Santantonín en el Instituto Di Tella, y “El Batacazo”, también de ese año. En 1964 recibió el Premio Nacional Instituto Torcuato Di Tella y en 1966 obtuvo una beca de la Fundación Guggenheim, que le permitió vincularse con la vanguardia de Nueva York. Allí presentó en 1967 “Minuphone”, una cabina telefónica que incorporaba recursos tecnológicos y proponía la participación del público.
Durante los años siguientes amplió sus trabajos hacia instalaciones, performances y obras de gran escala. En la década de 1970 realizó experiencias como “Comunicando con tierra”, “Repollos” y “Toronjas”, y comenzó a desarrollar una serie vinculada con la caída de los mitos universales y nacionales. En 1979 levantó sobre la avenida 9 de Julio un obelisco de 30 metros recubierto por 30.000 panes dulces, que luego fueron distribuidos entre el público.
En 1983 realizó “El Partenón de libros prohibidos” y dos años después realizó junto con Andy Warhol la foto-performance “El pago de la deuda externa”, en la que utilizó choclos como parte de la acción artística.
La obra de Minujín fue presentada en decenas de exposiciones individuales y colectivas y forma parte de colecciones de instituciones de la Argentina y del exterior, entre ellas el Museo Nacional de Bellas Artes, el MALBA, el Museo Guggenheim de Nueva York, el Centre Pompidou de Francia y la Tate de Liverpool. En 1982 recibió el Premio Konex de Platino en la categoría Experiencias y en 2002 obtuvo nuevamente esa distinción, en Instalaciones y Performances.
Décadas después continuó recreando y desarrollando algunos de sus proyectos: en 2018 presentó una nueva versión del “Partenón de libros prohibidos” en Documenta, en Kassel, Alemania; en 2019 llevó “La Menesunda Reloaded” al New Museum de Nueva York; en 2020 produjo “Pandemia”, y en 2021 presentó en Inglaterra un Big Ben acostado construido con libros políticos.
"Este homenaje no nace solamente de una trayectoria extraordinaria. También nace de un vínculo vivo entre Marta, este espacio y quienes lo recorren todos los días. El Palacio Libertad es una casa abierta para la cultura argentina. Un lugar donde conviven distintas expresiones, distintas generaciones y distintas maneras de crear. Y pocas artistas representan ese espíritu de libertad, experimentación y encuentro con el público como Marta Minujín", dijo Leonardo Cifelli y recordó que en 2024 Minujín tuvo una presencia central en la programación de vacaciones del Palacio Libertad, donde se instaló durante las vacaciones de invierno “La escultura de los sueños”, una estructura inflable monumental de nueve metros de largo y 16 piezas que podía ser recorrida por el público. La propuesta combinaba colores, sonidos y un recorrido interior pensado como una experiencia inmersiva. En las vacaciones de invierno de 2025 regresó con “Golosina emocional”, una escultura inflable de 12 metros de largo formada por ambientes recorribles, que nuevamente recibió a miles de visitantes.
Y el vínculo continuó durante las vacaciones de invierno de este año con “La fábrica de Marta”, una instalación inspirada en la obra de Minujín que forma parte de la programación de Vacaciones en el Palacio. Con coordinación de Chicos al Arte, la propuesta transforma La Gran Lámpara del Centro Cultural Domingo Faustino Sarmiento - Palacio Libertad en una fábrica colectiva en la que los participantes imprimen, recortan, pegan y montan una exposición. La actividad está destinada a chicos a partir de los cuatro años y se realiza hasta el 17 de agosto, de 15 a 19h.
"Desde hace décadas, lleva el nombre de la Argentina a los principales escenarios del mundo. Y desde entonces, nunca deja de construir nuestra identidad: irreverente, colorida, innovadora y absolutamente inconfundible. Por eso, reconocer hoy tu trayectoria es también celebrar una forma de entender la cultura. Una cultura que interpela, que sorprende, que invita a participar y que demuestra que las grandes obras no pertenecen solamente a los museos: también viven en la memoria de millones de personas. Querida Marta: Gracias, por haber desafiado durante tantos años nuestra manera de entender el arte", expresó Cifelli antes de entregarle una placa conmemorativa.
Luego de las palabras del Secretario de Cultura, Alvaro Rufiner, curador de proyectos artísticos privados y públicos, mantuvo una entretenida conversación con la homenajeada en la que charlaron sobre su trayectoria, su obra y la mirada que la artista tiene acerca de su propio arte. La conversación estuvo acojida por imágenes de "La Pandemia" que realizó Minujín pegando 27.900 tiritas de papel durante los primeros nueve meses en los que el COVID nos mantuvo sin salir a la calle.
Esta distinción de Personalidad Emérita de la Cultura de la Nación a Marta Minujín se suma a las entregadas a referentes fundamentales de la cultura del país como Mirtha Legrand, Luis Brandoni, Lalo Schifrin, Alejandro Lerner, Aldo Sessa, Mauricio Wainrot, Eduardo Costantini, Moria Casán, Lía Jelín, Valeria Lynch y Mario Benzecry.


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